Bizcocho de chocolate y yogur

Receta fácil de bizcocho de chocolate y yogur

Prepara el recetario porque hoy vamos a ver una sencilla receta para hacer un bizcocho de chocolate y yogurt buenísimo. ¡Vamos a preparar los ingredientes y arrancamos!

¡Buenos días de lunes!

No acostumbro a subir entradas al blog un lunes… ¡Y menos por la mañana! Pero he pensado que a los lunes siempre le hace falta un puntito dulce para poder seguir adelante con todo lo que nos queda de semana…

Y si encima habéis tenido un fin de semana movidito como el mío, os va a tocar recuperar energías. Así que me he dicho “¡Vamos a compartir la receta de ese bizcocho que tanto éxito tuvo!”.

Receta fácil de bizcocho de chocolate y yogourt

Y sí, el bizcocho lo hice algunas semanas, pero también os digo que he tenido que repetirlo un par de veces del éxito que tuvo. Un dulce que está a mitad de camino de ser un Bundt cake y un bizcocho tradicional, con un suave toque de yogourt y el sabor intenso del chocolate.

Podría llevarme líneas y líneas describiéndolo, pero creo que no me debo enrollar más, poner la receta y que vosotros mismos saquéis las conclusiones 😉

¡Vamos allá!

Ingredientes para hacer un bizcocho de chocolate y yogur.

Esta es la lista de ingredientes que utilizaremos para hacer nuestro bizcocho de chocolate y yogur:

  • 200 gr de harina
  • 15 gr de levadura
  • 100 gr de chocolate puro en polvo (o chocolate fondant triturado hasta que se quede hecho polvo)
  • 150 gr de azúcar
  • 4 huevos
  • 1 yogurt natural (para este tipo de bizcochos siempre los uso “cremosos”)
  • 70 gr de aceite de oliva suave

Preparación del Bizcocho de chocolate y yogur


1.- En un bol grande, tamizamos la harina y la levadura. Es importante que pongamos conciencia en este paso, ya que cuanto mejor tamizado esté contribuirá a que nuestro bizcocho sea más esponjoso.

2.- Mezcla los huevos uno a uno y el azúcar hasta que todo quede bien integrado. Puedes usar unas varillas eléctricas, o si lo haces a mano haz este paso con destreza y fuerza.   Mientras ve poniendo el horno a precalentar a 160º.

3.- Añade a la mezcla anterior el chocolate, el yogurt y el aceite. Integra bien.

4.- Agrega la harina con la levadura (previamente mezclada) y mezcla ahora suavemente, con cuidado de que no queden grumos, aunque si hemos tamizado bien en el primer paso no correremos ese peligro. En este punto, al contrario que con los huevos y el azúcar, es importante que lo hagamos con delicadeza, ya que si lo hacemos con fuerza puede que nuestro bizcocho adquiera una textura más “grasienta” de la que debería tener.

5.- Vuelca la mezcla en un molde previamente engrasado ( yo uso spray anti-adherente de la marca Ibili) para que no se pegue o en un molde alto con agujero en el centro tipo “Bundtcake” (os dejo  aquí algunos que tenemos en la tienda para que los tengáis como referencia).

6.-Hornea 20 -25 minutos a 180º. Ve pinchando con un palito hasta que salga limpio, ¡y ya tenemos nuestro bizcocho!

7.- Espera unos 5 minutos y desmolda. No dejes a que se enfríe del todo, lo ideal es que se temple una vez esté fuera del molde.

Cómo hacer bizcocho de chocolate y yogourt
Receta paso a paso de bizcocho de chocolate y yogourt

¡Espero haberos endulzado la mañana de este lunes de febrero y que os haya gustado!

¡Nos vemos prontito!

Ana.

Bombones de chocolate negro y Kumquat

¡Vaya cuánto tiempo sin pasar por aquí! Ante todo… ¡Feliz año a todos! Espero que estéis bien y que hayáis sobrevivido a todas las fiestas, los atracones a polvorón limpio y que los peces al fin, hayan dejado de beber, beber y beber…

Por aquí he estado bastante liada y de ahí el abandono de las redes sociales. ¡Pero es que cuando a una le toca a hacer de ayudante de los Reyes Magos en mi tienda, poco tiempo queda libre! Y el que queda se reserva para la familia y amigos. Pero como compensación os traigo un post que para la fecha viene que ni pintado. ¡Marchando una de vitamina C y chocolate!

Enero es conocido por su interminable cuesta, el mes de los propósitos. Ese en el que todos nos volvemos más deportistas, más sanos, más estudiosos, en el que intentamos ser mejores personas de lo que fuimos el año pasado. Pero ¡ay febrero! Febrero está ahí a la vuelta de la esquina para recordarnos que debemos seguir siéndolo el resto del año. Pero no quería referirme a eso en este post, los propósitos que cada uno los lleve por su cuenta que yo llevo la mía. Hablaba de enero, porque a pesar del frío (frío que odio… yo viviría en un eterno verano), es uno de mis meses preferidos, ¿y por qué? Pues porque es el mes de las naranjas y las naranjas son mi fruta preferida.

Del azahar que impregnaba el ambiente allá por los lejanos meses de abril y mayo, recogemos ahora sus frutos. Y aunque pocas variedades de naranjas conocemos, son muchísimas las que existen y más de las que creemos, las que tenemos al alcance de nuestra mano.

Así que aprovechando el tirón, y dando por hecho de que los zumos de naranjas sí que os lo estáis tomando (¡vitamina C para el cuerpo!), voy a hablaros de los tipos de naranjos que me rodean y también, os dejo una recetita muy sencilla de “bombones de chocolate negro con Kumkuat”. ¡Espero que os guste!

Del primer naranjo que quiero hablaros es el “niño de mis ojos”, un naranjo de zumo en toda regla. Lleva en mi familia unos 20 años y el zumo de sus naranjas debería ser “Patrimonio de la Humanidad”.

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Sus naranjas son clasificadas dentro del grupo de las “blancas”. Antiguamente se utilizó este nombre para diferenciarlas de las variedades Navel o de las de sangre, naranjas mucho más ácidas.

Sus principales características son la carencia o menor marca del ombligo en sus frutos, una acidez, como acabamos de decir, inferior a la de otros grupos de variedades, así como la ausencia de sabor amargo en su zumo. Mi naranjo en particular, tal y como podéis ver en la foto, si que tiene el ombligo un pelín más marcado, pero no por ello deja de ser menos dulce. Florece en el mes de abril-mayo y a día de hoy, ya estoy desayunando zumo de mis naranjas (¡y hay cantidad hasta para finales de febrero, por lo menos!). Su altura no sobrepasa los dos metros, pero he de decir que es bajito para los de su especie que pueden llegar a medir algunos centímetros más.

El siguiente naranjo del que os quería hablar es un Mandarino. Las mandarinas son “híbridos de las naranjas” y se engloban en el mismo grupo que las anteriores, las blancas. También lo tenemos en casa, y aunque su recolección no es tan abundante como la del anterior, si que nos da para varios días.

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Como podéis apreciar en la foto, los frutos son de un tamaño algo inferior a las naranjas de zumo y su forma es mas “achatada”. Y aunque los de mi casa vienen a tener la misma altura, los mandarinos son mas pequeños en cuanto a copa y altura. Sus hojas son prácticamente iguales a las del naranjo, pero algo mas pequeñas. Sus frutos son tremendamente dulces y su cáscara se retira con gran facilidad.

Los dos siguientes son naranjos enanos y proceden de la lejana China. Un naranjo Calamondin y un Kumquat.

El que aparece en la foto es un naranjo Calamondín, aunque sus frutos también son conocidos como “Naranjitas de San José” o “Naranjitas del Obispo”.
Se trata de un pequeño arbolito de copa densa, con tendencia a la verticalidad. Sus hojas son pequeñas, elípticas de 5-10 cm de longitud mientras que sus frutos son muy pequeños (3-3,5 cm de diámetro), con pocas semillas, esféricos u ovales. Lo más característico quizás de estos naranjos enanos, es su corteza de color naranja-rojizo, muy fina y fácilmente separable de la pulpa, que es dulce, ácida y comestible. De hecho es la parte del fruto más utilizada. Aunque nosotros lo tenemos en el exterior (también es apto) a menudo es cultivada en contenedores como planta de interior.

Por último, voy a hablaros de un Kumquat. Otro del tipo de naranjo chino enano. Sus características son prácticamente iguales a las del Calamondin en cuanto a altura, dimensiones y hoja, siendo la diferencia más visible sus frutos. Su forma es algo más ovoide y su color algo más intenso (puede apreciarse claramente en la foto). Suelen tener menos gajos que el fruto del naranjo anterior, pero igualmente, su corteza es lo más dulce y utilizado. De hecho es la principal ingrediente de la receta de nuestros bombones. Así que sin enrollarme más… ¡Vamos a ello!

Ingredientes:

  • La corteza en tiras de 2 naranjitas Kumquat
  • Dos cucharadas de ron
  • 75gr. de chocolate negro para fundir (podéis usar cualquiera, pero cuanto más negro sea, mas intensificará su sabor con la naranja.
  • 10gr. de mantequilla
  • 1 Cucharadita de agua.

1.- Primero vamos a preparar las cortezas de las naranjas. Para ello las vamos a poner en un estuche de cocción al vapor para microondas (yo uso el de Lékué, y podéis verlo aquí), las dos cucharadas de ron junto con la corteza de las naranjitas. Programamos 1 min 30 segundos a máxima potencia. Retiramos y dejamos reposar y enfriar.

2.- Por otro lado vamos a cortar el chocolate a trozos y lo vamos meter en el microondoas en un estuche similar al anterior, junto con el agua. También 1 min 30 segundos, pero esta vez en el modo “descongelación” (el chocolate siempre debe fundirse en esta función). Si transcurrido el tiempo veis que aún no se ha derretido bien, volvemos a programas 30 segundos.

3.- Una vez lo tengamos,  añadimos la mantequilla y removemos bien hasta que se integre. Seguidamente le añadimos las cascaras de naranja escurridas y volvemos a integrar.

4.- En un papel vegetal o bandeja, hacemos pequeños montoncitos de chocolate (no tienen porqué quedar todos iguales ya que con la cáscara de naranja es complicado), y los metemos en el frigorífico al menos 2 horas para que cuajen.

¡Ya tenemos nuestros bombones!

Espero que os haya gustado el post de hoy y que me contéis qué tal os han salido los bombones 🙂

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¡Nos vemos prontito!

Ana.

PlumCake de entretiempo

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Inevitablemente el inverno está a la vuelta de la esquina y nos guste más o menos (como a mi que alguna vena caribeña debo de tener…), el frío va acechando. Los días cortos, las manos heladas, las tardes de lluvia…Y aunque para mi tiene mas “contras” que “pros“, una de las cosas que más me gusta del invierno son las sesiones de repostería junto al horno, cosa que en verano es impensable. Hacer bizcochos y galletas que me servirán de merienda para toda la semana, se convierte en uno de los “hobbies” favoritos en mis frías tardes de sábado.

Galletas de jengibre, de chocolate, bizcochos de limón, de yogourt, de zanahoria, BundCakes de todos los sabores y colores, magdalenas de naranja… Podría elegir una receta para cada tarde de sábado y no repetiría en todo el invierno. Pero la verdad, es que aunque me guste tirar de los clásicos, también soy muy dada a innovar con sabores e ingredientes que de primeras no casarían.

Y ese es el caso de la receta que os traigo hoy. Una mezcla de especias, ingredientes básicos y frutos secos, que se mezclan en armonía dándole un sabor muy diferente a lo que estamos acostumbrados. Aunque su receta original estaba pensada para la navidad, yo he decidido darle un toque personal, y ya que aún faltan días para las fiestas me he permitido el lujo de bautizarlo y lo he llamado “PlumCake de entretiempo” 🙂

Ahí va la receta y el paso a paso, ¡espero que os guste!

Ingredientes:
  • 150gr de harina
  • 1 clavo de olor ó ½ cucharadita de clavo en polvo
  • ½ cucharadita de canela, de nuez moscada, de jengibre en polvo y de bicarbonato Sódico
  • 1 cucharadita de levadura química
  • 1 pizca de sal
  • 75 gr de dátiles
  • 30 gr de nueces
  • 75 gr de pasas sultanas sin semillas
  • 50 gr de Ron
  • 25 gr de harina para espolvorear los frutos secos y pasas
  • 120 gr de azúcar moreno
  • 100 gr de mantequilla
  • 2 huevos y 1 yema
  • 25gr de Miel
  • 50gr de leche
  • Azúcar glass para decorar
Preparación:
  1. Tamiza el clavo (si el clavo no es en polvo, tritúralo primero), la canela, la nuez moscada, el jengibre, el bicarbonato la levadura y la sal. Retira y reserva.img_2933
  2. Trocea las nueces y los dátiles y reserva en un bol. Incorpora al bol las pasas y el ron y espolvorea con los 25gr de harina. Mezcla con una espátula y deja macerar.img_2934-1
  3. Precalienta el horno a 180ºC con calor arriba y abajo. Prepara un molde de “plumcake” de 24cm x 10cm x 6cm de alto (aprox, podéis usar otro que tengáis en casa, siempre y cuando sea similar) previamente engrasado.
  4. Mezcla en un bol el azúcar con la mantequilla hasta que se integren y quede una mezcla homogénea.
  5. Una vez tengas la mezcla, sin dejar de remover ve incorporando los huevos uno a uno  y la yema.
  6. Continua añadiendo la miel y la leche, y no dejes de remover (puedes ayudarte con una batidora o similar)img_2935
  7. Incorpora ahora la harina y especias que tenías reservadas y tamizadas. Termina de mezclar suavemente con la espátula y vuelca la mezcla en un bol grande junto con los frutos secos macerados (¡cuidado porque huelen de maravilla!).img_2936
  8. Mezcla de forma envolvente hasta que estén todos los ingredientes perfectamente integrados. img_2938
  9. Vierte la mezcla en el molde preparado y hornea 40-45 minutos aproximadamente. Comprueba que el Plum-Cake esté bien cocido introduciendo una aguja o brocheta que tendrá que salir limpia.
  10. Una vez desmoldado y que haya enfriado, espolvorea con azúcar glass para decorar… ¡Y listo!

A parte de su sabor tan característico, el olor que desprende este “plumcake” es impresionante, allá donde me llevé un trozo fue dejando rastro…

A ver si sois capaces de comeros sólo un trozo… 😉

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¡Espero que os haya gustado!

Y si os animáis a hacerlo, contadme qué tal os ha ido.

¡Nos vemos prontito!

Ana.

Unos merengues de miedo…

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Quien me conoce bien, sabe que hay dos cosas que no me gustan nada de nada… Ni las películas de terror, ni las comidas demasiado “prefabricadas”. Así que no, mi plan ideal de sábado no es precisamente ver “The walking Dead” tomándome una sopa de paquete… Soy más de “Friends” con una tortillita francesa. Cada uno es como es.

Así que ahora que se acerca halloween mis redes sociales se llenan de imágenes de “cómo hacerte un maquillaje extremo para halloween”, “fiestas de muerte para halloween”, “dulces sangrientos para halloween”… Y a mi que me perdonen, pero el único dulce sangriento que soy capaz de meterme en la boca, es una “Red Velvet” bien hecha. No puedo evitar casi cerrar los ojos del espanto, al ver que se unen dos de las cosas que menos me gustan en el mundo, tanto “horror” y tanto colorante y  pasta fondant juntos.

Sin embargo, cuando estaba a punto de una catarsis entre tanto dedo cortado y tanto ojo de azúcar, encontré la inspiración para la merienda del fin de semana. Y es que en mi casa, sobre todo los fines de semana, solemos merendar algo casero. Así que le dí un par de vueltas al asunto y preparé estos “fantasmitas de muerte”.  Son algo entretenidos de elaborar, pero la receta no es nada difícil. Además no llevan ni colorante ni demasiadas grasas y azúcares,  por lo que no abandonamos la idea de merienda sana.

¡Espero que os gusten tanto como a mi! O como gustaron en mi casa, ya que los fantasmas haciéndose honor, desaparecieron en un visto y no visto…

La receta consta de dos partes. Por un lado la galleta que aguantará el merengue, y el merengue italiano en sí. ¿Por qué merengue italiano y no suizo? Pues porque aunque yo recomiendo que se consuman en el día, el merengue suizo no nos aguantaría demasiado tiempo, mientras que el italiano sí (más adelante haré un post hablando de cada tipo de merengue, sus usos y conservación, ¡lo prometo!)

Para la base o galleta, opté por una “masa sablé”, la cual es la misma que se utiliza en los canapés salados, pero al añadirle azúcar y en este caso ralladura de naranja, se convierte en una masa ideal para pastitas. Los ingredientes y el proceso serían los siguientes:

  • 200 gr de harina de trigo
  • 80 gr de mantequilla
  • 1 huevo
  • 3 cucharadas de azúcar
  • Ralladura de limón, o en este caso de naranja

 

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Mezclamos todos los ingredientes hasta crear una masa homogénea que no se nos pegue en los dedos. Ponemos un papel vegetal (yo lo pongo tanto debajo de la masa, como encima y así es mucho más fácil amasarla) y amasamos hasta darle un esperor de 0.5 cm. Con un cortapastas, mejor si es redondito, vamos cortando hasta que terminemos con toda la masa. Metemos en el horno precalentado previamente, 15-20 minutos a 180 ºC. ¡Y ya las tenemos listas! (Procura no comerte ninguna antes de tiempo…Yo me comí dos.)

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(Pssst…! Si quieres hacer trampas y ahorrarte la parte de la masa, puedes comprar una base de hojaldre,cortarla y hornearla, usar galletas maría, oreo o cualquier otra que os guste)

¡Ahora vamos con el merengue!

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  • 150 gr de azúcar
  • 50 gr de agua
  • 3 claras de huevo
  • 2-3 gotitas de limón
  • Una pizca de sal.

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Monta las claras junto con la sal y las gotitas de limón, ayudándote de una batidora (en mi caso las monté con la Thermomix). Mientras en un cazo, pon a calentar el agua junto con el azúcar sin remover hasta conseguir un almíbar. Sabremos que está listo cuando empiece a espesar, sin llegar a oscurecer quedando una textura como de “hilo”. Si tenéis un termómetro de cocina, la temperatura que debe alcanzar el azúcar para que esté en su punto, es de 115 ºC. No es necesario, ya que a ojo veréis fácilmente como va espesando.

Una vez que lo tengamos agregamos el almíbar a las claras montadas poco a poco en forma de hilo y sin dejar de remover. Montamos un par de minutos más, hasta que el merengue haga “picos” o podamos ponerlo boca abajo sin que se caiga.

Dejamos que enfríe un poco y lo introducimos en una manga pastelera, con una boquilla lisa ancha. La que yo usé era de 18 mm. Sobre las pastitas que han debido de sobrarnos (ejemmm…), vamos creando montoncitos hasta darle forma a los fantasmas.

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Una vez que los tengamos, con chips de chocolate negro, le vamos poniendo los ojitos. Estos podéis comprarlos hechos, o como yo que los hice fundiendo un poco de chocolate negro y haciendo “gotitas”. Los dejé enfriar en la nevera, ¡y tenemos ojitos!

¡Espero que os haya gustado tanto como a mi y os animéis a hacerlos!

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¡Qué paséis un feliz o terrorífico Halloween…!

¡Hasta pronto!

Ana.

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